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¡ No puedo dormir!

1 de Junio de 2014

En particular, los pacientes con insomnio ponen en marcha estrategias de afrontamiento del estrés centradas en la emoción, típicamente la tendencia  a  inhibir la expresión emocional ( internalización de la emoción) ante dichos estresores.

Esto da lugar a un estado de excesiva activación emocional, la cual provoca una excesiva activación fisiológica antes y durante el sueño que impide dormir, es decir, que produce insomnio.

Una vez que aparece  el insomnio , se establece un proceso de condicionamiento que contribuye a que el insomnio se haga crónico del siguiente modo: cuando la persona ya tiene la experiencia del insomnio, desarrolla miedo a volver a dormir mal y a sus consecuencias y por lo tanto una aprensión al insomnio; a partir de ahí , su atención se centra excesivamente en el insomnio. El miedo al insomnio  puede producir una activación emocional y fisiológica, que pasa a primer plano y agrava la excesiva activación fisiológica prexistente, y, en consecuencia, el insomnio de un modo circular y creciente, lo que establece una forma condicionada de insomnio crónico. Esta hipótesis, además de dar un sentido global a la relación entre factores etiológicos ( el estrés y su afrontamiento) y fisiopatológicos ( la excesiva activación emocional y fisiológica y el miedo condicionado) tiene  un valor clínico ya que se puede utilizar para formular un plan de tratamiento  multidimensional de un problema multifactorial como es el insomnio crónico.

En particular, los pacientes con insomnio ponen en marcha estrategias de

afrontamiento del estrés centradas en la emoción, típicamente la tendencia

a inhibir la expresión emocional (internalización de la emoción), ante dichos

estresores. Esto da lugar a un estado de excesiva activación emocional, la

cual provoca una excesiva activación fisiológica antes y durante el sueño

que impide dormir, es decir, que produce insomnio. Una vez que aparece

el insomnio, se establece un proceso de condicionamiento que contribuye a

que el insomnio se haga crónico del siguiente modo: cuando la persona ya

tiene la experiencia del insomnio, desarrolla miedo a volver a dormir mal y

a sus consecuencias, y por tanto una aprensión al insomnio; a partir de ahí

su atención se centra excesivamente en el insomnio. El miedo al insomnio,

produce entonces por sí mismo una activación emocional y fisiológica, que

pasa a primer plano y agrava la excesiva activación fisiológica preexistente y,

en consecuencia, el insomnio de un modo circular y creciente, lo que establece

una forma condicionada de insomnio crónico. Esta hipótesis, además de

dar un sentido global a la relación entre factores etiológicos (el estrés y

su afrontamiento) y fisiopatológicos (la excesiva activación emocional y

fisiológica y el miedo condicionado), tiene un valor clínico ya que se puede

utilizar para formular un plan de tratamiento multidimensional de un

problema multifactorial como es el insomnio crónico.

produce entonces por sí mismo una activación emocional y fisiológica, que

pasa a primer plano y agrava la excesiva activación fisiológica preexistente y,

en consecuencia, el insomnio de un modo circular y creciente, lo que establece

una forma condicionada de insomnio crónico. Esta hipótesis, además de

dar un sentido global a la relación entre factores etiológicos (el estrés y

su afrontamiento) y fisiopatológicos (la excesiva activación emocional y

fisiológica y el miedo condicionado), tiene un valor clínico ya que se puede

utilizar para formular un plan de tratamiento multidimensional de un

problema multifactorial como es el insomnio crónico.